Una buena manera de reconocer la importancia de un artista, es inmiscuirse en su obra de manera completa. Lo mejor sería internarse en los vaivenes musicales por los que éste ha viajado y así, hilvanar décadas, sonidos, estilos, pensamientos, la vida y la obra. Gustavo Santaolalla nos ahorra el trabajo de hurgar en su extensa trayectoria, que incluye primeras experiencias colectivas, un viaje revelador de sur a norte, una carrera exitosa en Estados Unidos, premios Oscars, Grammys y producciones propias y ajenas, de Arco Iris a Bajofondo, de Usuahia a la Quiaca, a músicas de películas y video juegos.


Con la misma pasión con la que ha llevado adelante su carrera, el músico hace un Raconto de su historia en un disco con ese nombre y una gira, Desandando el camino, que lo lleva a recorrer el país. Aquella historia fue condensada en dos horas de concierto, en el que cada momento es único –por la calidad musical- y entrañable por lo que significa para un público de seguidores, curiosos y ávidos por conocer más de la historia del artista.
Una parada de la gira que el artista nacido en Barrio Jardín comenzó en diciembre del 2016 en el Teatro Colón y luego en la Cúpula del Centro Cultural Kirchner –en esas locaciones grabó parte del disco-, fue el espacio Quality de Córdoba, el martes 20 de junio. Con una puesta en escena austera y cierta elegancia, el concierto comenzó un poco más tarde de lo anunciado, a sala llena, con Inti Raymi y Abre tu Mente, los temas que también dan inicio al disco.

Raconto, y la gira Desandando el Camino con la que Gustavo Santaollalla recorre su carrera de casi cinco décadas, es mucho más que un puñado de canciones.

Ninguna de las ideas plasmadas por el compositor, intérprete y productor hubiese sido posible de no encontrar en una banda integrada por Barbarita Palacios (guitalele, ukebass, campanas tubulares, guitarra, percusión y voz), Javier Casalla (violín, viola, guitarra eléctrica, armónica, pincuyo y voz), Nicolás Rainone (contrabajo, bajo eléctrico, violoncello y voz), Pablo González (batería y percusión) y Andrés Beeuwsaert (piano, vibráfono, órgano, clavecín y voz) el potencial y talentos individuales que necesitaba para que todo suene a la medida de su música. Cada detalle confluye en un todo en el que es importante destacar los contrapuntos entre Beeuwsaert y Casalla, este último presente en casi todos los proyectos musicales Santaolalla.


El concierto se dividió en dos partes. La primera, la -algo más breve- estuvo, según el músico, “a cargo de la banda soporte, es decir la misma banda que será la encargada de la segunda parte de la noche”. Esa salida fue el primer guiño de lo que vendría luego: quitarle sobriedad al recorrido de canciones, sumándole un relato o una anécdota, proponiendo un ida y vuelta con el público local, al que endulzó afirmando que “Córdoba ha estado siempre presente en mi carrera”.

Para esta primera parte, eligió, por ejemplo, ¿Quién es la chica?, Y una flor, Hoy te miré y Zamba, mientras que la segunda fue para la historia más reciente –y reconocida popularmente-, con temas como Río de las penas (con el que recordó a Mercedes Sosa), El Cardón, No Existe Fuerza en el mundo, A solas, Todo vale y Paraíso Sideral, es decir, parte de su juntada con León Gieco, de su disco GAS, y del magnífico documental Qhapaq Ñan, que produjo y musicalizó en el 2015.

Si bien no podía dejar de incluirlo, el espacio dedicado a música de películas fue breve y con dos de las más reconocidas: Diarios de Motocicleta y Secreto en la montaña. La razón la planteó antes de interpretarlas: “siempre sostuve que era importante hacer canciones, y hacerlas en español, por eso este concierto se basa en mis canciones.”

Después, todos coincidieron en “una que sepamos todos” con Mañanas Campestres, Ando buscando, Sudamerica, y Pa Bailar, de BajoFondo, el tema del bis.

Antes de interpretar The Last of Us, la música que compuso para un video juego, contó: “hace un tiempo un jovencito se sorprendió de verme en un video cantando. Eso me hizo pensar que cada generación toma de mi música lo que va descubriendo”. Algo de eso se vio en la platea: un abanico de edades, cada cual apropiándose de alguna parte del espectáculo. Después, todos coincidieron en “una que sepamos todos” con Mañanas Campestres, Ando buscando, Sudamerica, y Pa Bailar, de BajoFondo, el tema del bis.

Raconto, y la gira Desandando el Camino con la que Gustavo Santaolalla recorre su carrera de casi cinco décadas, es mucho más que un puñado de canciones. A través de ellas, se reconoce al gran artista, pero también brinda una mirada a la historia de los que se arriesgan y aventuran más allá de lo establecido.

Suscribite al Newsletter

emepeá ®2016 - Todos los derechos registrados

Diseño y Desarrollo: Amplifica