Bastaron sólo unas estrofas de algunos tangos, para descubrir que esa voz que enfrenta a la multitud sigue intacta, o más bien ha madurado a través de los años. Y emociona como desde el primer día. Basta entrar en el silencio de la sala de Cocina de Culturas y escucharla hablar, decir, contar, reírse a carcajadas, moverse con soltura en el escenario, para convencerse de que no sólo de tangos se ha hecho Susana Rinaldi.

La cita fue el sábado 25 de marzo en el espacio de barrio Bella Vista de Córdoba. El programa La ciudad donde vivimos, creado y conducido por Américo Tatián –uno de los más tenaces difusores del tango en el país– hace más de 30 años y desde hace dos décadas en el aire de Radio Universidad de Córdoba, propone el ciclo La cocina del tango, una entrevista en vivo con segmentos musicales a cargo del invitado especial. Con “La Tana”, abrió el ciclo 2017.

La cantante Maria Eugenia Acotto, con Alejandro Arneri en guitarra, fueron los encargados de abrir musicalmente la noche, para dejar paso luego a un recorrido por la vida y la carrera artística de Rinaldi –junto a Tatián y Acotto- entre anécdotas y recuerdos. La música, quedó relegada a unos pocos versos improvisados, pero no fueron menos en una noche emotiva e  intensa. Si bien las preguntas de sus interlocutores la hicieron recorrer páginas de su vida, faltó tal vez un hilo conductor que marque una cronología y lleve a la entrevistada más allá de la historia conocida: algo más cerca del inmenso repertorio que abordó a lo largo de su carrera,y algo más lejos delas cuestiones políticas que, -en este caso- incomodaron a cierta parte del público tanguero, ávido por escuchar la voz de una artista que pocas veces ha recalado en Córdoba.

Lo cierto es que la gente que colmó la sala, en su mayoría, esperaba un concierto de tango, y se quedó con las ganas y una explicación que no dejó a todos conformes: “La verdad es que yo ya no canto estos temas –refiriéndose a los que intercaló en su relato a lo largo de casi dos horas–; tengo un repertorio preparado con mis músicos –el quinteto –dirigido por Juan Carlos Cuacci- que esta vez no vinieron conmigo”, dijo Rinaldi, excusándose por no haber previsto un set musical.

Sin embargo, casi todos se quedaron hasta el final. Desde el escenario, como en una película, pasaron ocho décadas de vida de Susana Rinaldi, seis de ellas con el tango. La historia, desde la platea tenía un reflejo lejano, aunque presente: Osvaldo Piro, quien fuera su compañero, escuchaba atentamente y asentía ante algún recuerdo de aquellas épocas. Incluso cuando a Susana  le preguntaron con quién le gustaría hacer un espectáculo no dudó en nombrarlo, recordando lo poco que grabaron juntos.

“Hay una manipulación de los medios para que la gente no considere necesario disfrutar la belleza de las canciones argentinas, pero también hay una complicidad del público. ¿Por qué no podemos escuchar algo que nos hable de otra manera?”

“Cantar no es solamente la voz, es interpretar la obra”, dijo en el comienzo. El aplauso que se multiplicaría a lo largo de la noche, fue más fuerte cuando siguió diciendo“es muy duro el público argentino. Hasta que un día los mandás a la mierda. Cuando por cansancio les ganaste, es que empezaste a crecer, “hoy no tiene pa´ ponerse ni zapatos ni vestidos, anda enferma y el amigo no ha aportao para el bulín…”, cantó y soltó una carcajada: “Camino mal pero la voz está intacta”. Recordó a Eladia Blazquez con A un Semejante y ese fue el broche de oro de ese minuto eterno en que La Tana reafirmaba lo que acababa de decir.

La pregunta sobre lo que dejó el tanto en su vida, la llevó hasta Bergara Leumann, al que describió como el gran artista argentino. “Le debo muchísimo a Bernardo, a su locura creativa, a su espacio en Sáenz Peña al 500, cuando Berni inauguraba  la casa Ramona Montiel, en donde estaba Lombardi padre, un tipo muy generoso, distinto a su hijo (refiriéndose al actual Titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos de la Nación) y también el querido Carlos Marzán. Épocas en que los almohadones para sentarse en La Botica del Ángel costaban un peso”. Recordó a Astor Piazzolla y la importancia de éste para el tango en el exterior. “Nos hemos peleado toda la vida”, dijo, mencionando las épocas en que actuaban en Tucumán 676, el reducto porteño que también frecuentaban Mono Villegas y el Grupo Vocal Argentino, entre otros.

“No he sido peronista ni lo seré. He padecido en carne propia la Triple A, que surgió en el gobierno de Perón. Por ello, me tuve que ir del país, como tantos amigos que no pudieron volver. Y creo que la mayoría de los partidos políticos han reconocido sus errores. El peronismo aún no lo ha hecho”

El papel de los medios y su cargo como Agregada cultural en la Embajada Argentina en Francia la llevaron hacia cuestiones políticas. “Hay una manipulación de los medios para que la gente no considere necesario disfrutar la belleza de las canciones argentinas, pero también hay una complicidad del público. ¿Por qué no podemos escuchar algo que nos hable de otra manera?”. Aclaró también que ella nunca ha sido peronista, aunque las razones las dejó para el final de la entrevista. Contó cómo fueron sus escasos encuentros con la ex presidenta Cristina Fernandez y viajó más atrás en el tiempo para hablar de su paso por Cuba, y su encuentro con el Che Guevara. Ahí nomás, los versos de Malevaje brotaron de su garganta: “Decí, por Dios, qué me has dao, Que estoy tan cambiao, No sé más quien soy”. Y enseguida Mensaje, otra breve página musical que incluyó el recuerdo de Discépolo y Cátulo. “Tania estaba en primera fila ahí cuando  yo estrené este tango, en un espectáculo llamado Dale Nomás. Y me dijo:  ahora que usted la cantó, yo la voy a cantar”.

Había pasado la medianoche y la charla se extendía, con la mayoría del público en silencio, mientras algunos emprendían la retirada. Otros se animaban apedir algún clásico, como Cristal y ella accedía de a ratos. La Tana pensó que sería un buen momento concluir con la respuesta sobre su postura ante el peronismo, se puso seria y se confesó: “no he sido peronista ni lo seré. He padecido en carne propia la Triple A, que surgió en el gobierno de Perón. Por ello, me tuve que ir del país, como tantos amigos que no pudieron volver. Y creo que la mayoría de los partidos políticos han reconocido sus errores. El peronismo aún no lo ha hecho”.

Un aplauso cerrado selló la noche. Alguien se quedó esperando que cantara Grisel. Alguien pidió aunque sea unos versos de Tinta Roja, pero no hubo respuesta. No había más para decir, en una noche que tuvo mucho más tango que cualquier otra. Porque a lo largo de las casi dos horas de espectáculo, la protagonista absoluta fue Susana Rinaldi.

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