“Bienvenidos a nuestras canciones marinas. Bienvenidos a nuestra raíz”, dice Xóchitl Galán para dar inicio a lo que será un viaje cargado de aguas y de raíces, guiado por la dulzura y la exquisitez. Junto a Fito Hernández, Xóchitl es parte del Dúo Karma, una formación que muestra una música de marca muy propia, que hace pie en la identidad cubana de estos músicos, pero también en una cantidad de influencias, intereses, lugares recorridos, vivencias e imágenes que aparecen volcados en sus canciones.

Las mamis y los papis ya conocen al Dúo Karma por su trabajo para chicos, que se ha vuelto muy popular en los últimos años, con canciones como las que muestran en su disco ¡Vámonos de viaje!, o el que antes hicieron con Rita del Prado, En guarandinga por toda Cuba. Y también con Regazo, sus “conciertos íntimos para bebés”. Pero aunque parezca lógico que un músico quiera hacer, ante todo, música, y aunque la tradición de la trova y el juglar de la que provienen incluya muy naturalmente a todo tipo de público, aquí en la Argentina las cosas se muestran un tanto más compartimentadas. Así que esta Raíz marina que presentan en sus conciertos “para adultos” puede resultar para el público local una sorpresa, y un feliz descubrimiento.

Para complicar las cosas, se ríen ellos, su disco “para grandes” se llama Mundo sonajero, un título que pusieron cuando no tenían ni idea de que por estas tierras se le dice “sonajero” a la “sonaja” de los más pequeños. Como fuera, uno y otro público (y ambos reunidos, como suele suceder) encuentran en las canciones del Dúo Karma una marca exquisita que suena con potencia y gracia en la voz de Galán, con extrema delicadeza en la guitarra de Hernández, con sorprendente ajuste en los arreglos y en la atención puesta a cada detalle, cada matiz, cada modo de encontrar cómo decir en cada verso.

El mar, y también el río, sus colores, sus habitantes, los modos de navegarlos, hilvanan este concierto. “Somos habaneros, estamos rodeados de mar. Y a veces es difícil abandonar ese mar”, explican ellos. Más allá de esta guía precisa que llamaron Raíz marina, hay un espíritu general de celebración y de apuesta gozoza a la vida que da cuerpo a estas canciones. Es una celebración que dista de ser liviana y que no se queda en la superficie, aunque incluya a la gozadera (así le llaman a la fiesta en Cuba, avisan ellos), con toda la seducción de los ritmos caribeños y la herencia africana, pasados por la voz de este particular dúo.

Así, el pasado sábado 11 de marzo, la cálida sala del cálido espacio Circe Cultural albergó canciones como Divertimento mandarina, Tilcara, Ayúdame a mirar o El corazón es agua, los versos de Miguel Hernández que tan bellamente musicalizó este dúo. También Silvio Rodríguez “pasado por estas aguas”, con Que ya viví, que te vas, y muchas otras que vendrán en un nuevo disco. Canciones hermosas, dulces y festivas. Canciones que agradecen y plantan en la vida. Canciones que auguran un Tiempo luminoso, tan necesario en estos tiempos.

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