No es un concierto. Es un ritual. Por eso tal vez sea que luego de pasar por un encuentro con Hoppo! no hay otra sensación que no sea la de emoción. Triste o alegre, pero emoción al fin y desde la música.

El jueves 2, la banda abrió la serie de recitales que realizó el primer fin de semana de marzo en la Usina del Arte para presentar algunos temas de su cuarto disco, Te vas al sur. Fue otro encuentro musicalmente intenso. Comenzó con la “Intro” hoppera y siguió con El Huachito, Seres de luz y Surlandia. “Voy a hablar de un tema polémico para este país”, anunció, como siempre, Albarrán militante del vegetarianismo, para presentar El sentir, aquella canción que hace referencia al consumo de carnes. “Antes de comer agradezcan, piensen en ese animalito que se entrega por nosotros”.

La banda fue inicialmente una idea del cantante de Café Tacvba, Rubén Albarrán y nació hace poco más de siete años, cuando la agrupación mexicana tomaba un descanso. En 2010, Albarrán y los músicos que armaron Hoppo!, Carlos Basillo Carbón, Rodrigo Aros “Chino” y Juan Pablo Villanueva llegaron a la Argentina con algunas composiciones clásicas de la música popular latinoamericana en versiones osadas, interesantes y en algunos casos, conmovedoras: Te recuerdo Amanda, Gracias a la vida, Balderrama, Volver a los 17, entre otras canciones.

De a poco, y con una carrera totalmente independiente, Hoppo! fue instalándose en el medio musical popular con canciones propias, donde esta sociedad artística chilena-mexicana juega sus cartas más profundas, hablando de la naturaleza, del amor y de la libertad.

Hay algo que une América Latina y que toma cuerpo en Hoppo!. El ritmo, los instrumentos, ese paisaje que se construye con palabras y representaciones originarias de un continente gestado en la violencia de la conquista. De esa América previa a la colonia, donde el amor a la tierra y la sed de libertad están en cada melodía y de la América de ahora, moderna pero aún castigada. Recopila ternura, juega con colores, recorre los paisajes, recrea los sonidos de siglos atrás y los reelabora con la estética actual. Demuestra que cuando la sonoridad se conecta, se pierden las fronteras de país primero y de género después.

“Este tema es para todos aquellos que se pasan trabajando sin luz, adentro de una mina, para nosotros y para las corporaciones”, dice Albarrán, para presentar La veta. Van pasando las canciones, Ojos, Amor animal, Caer flotando, Mariposa de luz y la síntesis tan delicada y sobre todo genuina logra esa tan mentada unidad entre la urbanidad y lo rural. La conexión entre los músicos no tiene límites en escena, y entonces el conjunto de quena, batería, sitar, guitarra eléctrica, bombos legüeros y teclado funciona perfecto. Rubén, sin dudas una de las mejores voces que tiene el rock latinoamericano, es el frontman perfecto para una banda tan inquieta y libre como lo es Hoppo!. Mantiene el entusiasmo siempre en alto con la mirada puesta en el público y los pies en el escenario.

Hoppo! se involucró de manera original y estupenda con el
repertorio latino. Es la banda que trae aire, ilumina y sobre
todo rescata cuidadosamente lo mejor de la música latinoamericana

Para el final, Wakan Tanka es la convocatoria a bailar sobre el escenario. Un clásico en los recitales de Hoppo!. Si bien, el llamado fue a los niños de la sala, fueron varios los adultos que sin dudar se subieron a compartir el espacio con los músicos.

Los bises arrancaron con Alfonsina y el mar. Son muchísimas las versiones de esa zamba creada por Félix Luna y Ariel Ramírez, sin embargo, son muy pocas las que logran emocionar tanto como la de Hoppo! La voz singular de Albarran y la originalidad sonora de la banda logran una versión que no tiene ninguna pretensión más que mostrar la belleza de la canción y que no permite comparaciones. Para el cierre se reservó Balderrama, la zamba de Castilla y Leguizamón.

Hoppo!, contó innumerables veces Albarrán, surgió en aquel momento como un tributo a su mamá porque era ella quien le enseñaba ese cancionero. Años después, Hoppo! es muchísimo más que eso, es la agrupación que se involucró de manera original y estupenda con el repertorio latino, es la banda que trae aire, ilumina y sobre todo rescata cuidadosamente lo mejor de la música latinoamericana.

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