En la era de la ansiedad, de la búsqueda inmediata, del aquí y ahora y del acceso en muchos sentidos gratuito al consumo cultural; en esta época de playlist, Spotify, streaming; en fin, en estos tiempos de caída de ventas del CD, la industria apuesta a un formato tradicional, noble, de calidad y calidez sonoro.  Un formato que regresa. El vinilo.

Hace poco más de dos años se anunció en la Argentina la salida de algunos discos históricos del rock nacional en formato vinilo. Muchos querían tener el propio objeto y la tendencia fue ganando espacio. El tan preciado Artaud de Pescado Rabioso, por ejemplo, siempre fue un tesoro para coleccionistas, incluso antes del regreso del vinilo. El objeto de culto por excelencia de los melómanos del rock, durante años estuvo a cifras altas de miles de pesos en páginas de compra-venta de bienes y en disquerías especializadas o ferias de rarezas y discos. A los pocos días de su reedición se agotó, y el furor generado logró que se editara una y otra vez. Hoy se puede conseguir en cualquier disquería o página de compra-ventas a precios razonables.

Otras compañías también apostaron al vinilo.
Es el caso de DBN, que se propuso en el mercado
con resultados menores en cantidad y calidad.

Esas primeras jugadas del mercado fueron realizadas por Sony Music, que apostó por títulos imprescindibles y de gran demanda histórica. Así apareció un catálogo de discos importantes de Charly García, Spinetta y sus bandas eternas (Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade), Virus, Soda Stereo y Gustavo Cerati solista, todos ellos manufacturados en República Checa. Siguieron los más recientes vinilos de Manal, la Pesada, Fabulosos Cadillacs, Sumo, Babasónicos, entre otros, fabricados en la Argentina por primera vez desde 1993 por dos empresas, Morello y Láser Disc, que tras el éxito e interés del público decidieron apostar al viejo formato.

No es reedición, es redención

La primera apuesta del mercado local fue por la reedición de grandes álbumes del rock argentino. El éxito motivó la apertura de empresas dedicadas a la fabricación de vinilos. Morello S.A. y Láser Disc fabrican 50 mil y 40 mil unidades por mes, respectivamente. Sony Music, con un total de 150 mil vinilos vendidos, extiende su catálogo de clásicos y nuevas apuestas. Es el caso de los nuevos álbumes de Lali Espósito, Abel Pintos, Soledad Pastorutti, La Beriso, que son publicados en vinilo para atraer a un público más joven, que no tiene una cultura de vinilo, editando sus artistas en todos los formatos. El esperado nuevo disco Random de Charly García también estuvo en la calle el 24 de febrero pasado en CD y vinilo.

Otras compañías también apostaron al vinilo. Es el caso de DBN, que se propuso en el mercado con resultados menores en cantidad y calidad: errores tipográficos y un sonido inferior, con una tirada más pequeña y artistas como Las Pelotas, Riff, Hermética y Serú Girán.

En las bateas no se ven

Los melómanos agradecen este cambió de rumbo de la Industria. Los discos siempre se escucharon, cuidaron y guardaron en discotecas personales, cuevas especializadas, parques (Rivadavia y Centenario fueron algo así como mecas de peregrinaje para coleccionistas) como estandartes de una Cultura viva, participativa, de intercambio y experiencia única. Algunas músicas como el jazz, el folclore y el tango siempre tuvieron en el formato de vinilo el único lugar posible de resistencia, archivo y memoria. Muchos de estos Long Plays nunca fueron reeditados en CD o en plataforma digital, por falta de motivación dueños de discográficas u otras formas de la pereza empresarial de las compañías.

Durante el 2016, la venta de vinilos creció un 56,6%
en nuestro país, alimentada principalmente
por los fanáticos del rock.

En esta nueva ola del regreso al vinilo, el mercado argentino apostó en principio por el rock y el pop, dejando a un lado a las músicas folklóricas. ¿Por qué la industria no reedita, por ejemplo, los célebres long plays de Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Astor Piazzolla, o Anibal Troilo? ¿Y el jazz argentino? ¿Gato Barbieri, Mono Villegas, Chivo Borraro? Quizás sólo sea cuestión de tiempo. Una señal de que tal vez tal apertura es posible es la reciente reedición de Cantora 1 y 2, de Mercedes Sosa, en dos LP dobles.

Donde giran los discos….

Existe un público que compra discos y necesita dónde escucharlos. La franca expansión en la venta de bandejas y tocadiscos es una señal de vitalidad del mercado. Hay modelos de distintas características. Algunos más accesibles, portátiles, lindos pero con un sonido precario, como las valijas Crosley, entre otras tantas marcas importadas que rondan entre los 3 y 4 mil pesos. Están además las clásicas y buenas Audiotechnica, con mejor púa y calidad, que cuestan alrededor de 6 mil pesos. De ahí en más es posible encontrar un sin fin de bandejas de alta calidad que van de los 8 mil hasta 30 mil pesos. No hay en el mercado bandejas de fabricación nacional.

Ventas en ascenso

Según la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), en 2014 la venta de vinilos fue del 0,1 %. En 2015 llegó a representar el 10 % de las ventas físicas (con un 81 % para el CD). Durante 2016, la venta de vinilos creció en la Argentina un 56,6%, alimentada principalmente por el público del rock. Un 63% de los discos vendidos en 2016 fueron de rock o sus subgéneros.

El crecimiento se registra a escala mundial, aunque todavía depende un sector pequeño de consumidores, un público melómano, de culto.  En Estados Unidos el vinilo hoy representa el 12 % de las ventas de música en formato físico. Todos los índices muestran que el disco avanza a la par que cae el formato CD. La tendencia surge se visualiza en un contexto particular: según el informe anual de la Federación Internacional de la Industria Discográfica, en 2015, por primera vez en la historia de la industria discográfica, los ingresos generados por la música digital superaron a los de la venta física de discos.

Todo lo sólido se desvanece en la web

En 2015, las ventas digitales aumentaron en Latinoamérica el 11,8 por ciento; en Europa un 2,3; en Estados Unidos el 1,4; en Asia el 5,7. Lo digital le gana al formato físico, pero está sufriendo cambios. Según el informe de 2016 de la consultora Nielsen sobre la Industria de la Música, las ventas tanto en formato digital como físico cayeron en Estados Unidos un 14 por ciento. Todo lo contrario pasó con el streaming, que mostró un incremento del 59 por ciento en el consumo. Y el acceso gratuito de plataformas populares como Spotify o Youtube genera una baja en ventas de descargas legales de canciones.

En un universo en continuo movimiento, se abre un nuevo paradigma. Mientras tanto, el vinilo resiste y es el único formato físico que crece, en plena era digital.

 

 

Rodrigo Lammardo es productor de Radio Nacional. Periodista. Músico. Integrante de Limardos y otros proyectos musicales. Editor de revista casera Pan, alimento del alma.

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